Córdoba

Vivieron el sismo mientras gobernaban

El terremoto que estremeció al Quindío hace 19 años dejó recuerdos y sensaciones imborrables para mucho. Jesús Alberto Alzate Villegas, historiador y docente de Quimbaya, describió lo vivido como “una destrucción tenaz, con un movimiento que nunca habíamos llegado a sentir, que todo lo movió, todo lo sacudió, que se metió en la entraña de la tierra”.

De ese día asegura que quedó algo claro: “La gente no estaba preparada, no había planes de preparación y contingencia porque eso es nuevo”, también indicó que “después de los garrotazos y de la avalancha de Armero, empezamos a hablar con seriedad de prevención del riesgo, eso sí se ha adelantado mucho, como el saber que en cada sitio donde haya una reunión masiva debe existir un plan de contingencia, es básico y no lo sabíamos”.

Para Alzate Villegas, el terremoto nos desenjalmó y nos hizo mostrar todas las falencias que tenemos como sociedad. “Aquí toda la vida creímos que éramos jóvenes, ricos y poderosos porque Quindío llegó a ser eso con toda su caficultura y ese cuentico no lo creímos por mucho tiempo, pero cuando llegó el terremoto nos dimos cuenta de la pobreza que teníamos frente a los planes de contingencia, socialmente nos enseñó que uno tiene que estar preparado de manera permanente, porque las amenazas están ahí y frente a ellas hay que hacer algo, ya que donde hay seres humanos siempre habrá riegos y la verdad es que a estas alturas no vemos una entidad o un organismo que esté haciendo el acompañamiento en la preparación de lo que nos puede volver a suceder en estos casos”.

El 90% de las viviendas de La Tebaida resultaron afectadas

Para la época, el alcalde de La Tebaida era Ancízar Quintero Quintero, un economista que recuerda que de manera inicial no creyó que fuera tan grave el sismo.

Ese día estuvo a las 12:30 p. m. en su casa para recibir a una pareja de amigos que había llegado de Bogotá. “Estaba en el patio de la casa con mi esposa y un amigo, veíamos que el pavimento se elevaba hasta un metro de altura y parecía como si se fuera a partir en cualquier momento”.

Quintero manifestó que inmediatamente se desplazó al municipio para revisar qué había pasado y vio muchos heridos que fueron llevando al hospital hasta que colapsó y hubo que dejar a muchos en el prado y el andén del centro asistencial.

“En ese momento, la mayoría de las casas eran de una planta, en bahareque y muchas con aleros, los cuales fueron los responsables de hacerle más daño a la población”, dijo el exalcalde, quien agregó que un 90% de las viviendas del municipio resultaron afectadas.

En total hubo 64 muertos y entre 200 y 300 heridos en la localidad, que contaba con 27 mil habitantes. Ahora hay casi 50 mil.

Según Quintero, el gobierno nacional organizó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, Forec, que invirtió para la reconstrucción de la región. Las familias que se quedaron sin vivienda recibieron un subsidio de 8 millones 640 mil pesos y luego otro adicional de 4 millones de pesos, que fueron un apoyo teniendo en cuenta que por ese tiempo todavía se compraba una casa con $15 millones en La Tebaida.

El exmandatario recuerda que se hicieron unas 4 mil casas nuevas y mientras se entregaban, la gente vivió en ‘cambuches’ un año y medio.

Entre los cambios significativos que tuvo La Tebaida, a raíz del fenómeno natural, fue la actividad económica, que siempre había estado fundamentada en la agricultura, aunque el área rural no es muy grande. “Casi no había desarrollo en la parte industrial, luego con mi gestión se trajeron unas empresas importantes y generaron empleo, de esta manera la vocación del municipio pasó de ser solo agrícola a ser más industrial, turística y agroindustrial, con productos terminados”.

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Muchas escenas de ese día impactaron a Quintero, quien tampoco olvida que muchos ciudadanos deambulaban por las calles con bolsas y se iban a los aviones que recogían gente sin saber a dónde llegarían.

“Hubo un cambio social y cultural drástico”: Gustavo A. Pava

Hubo un cambio social y cultural drástico, así lo expresó Gustavo Alberto Pava Pava, quien se desempeñaba como alcalde de Montenegro cuando sucedió la tragedia. Explicó que se debió a que los decretos de emergencia del gobierno nacional permitieron que algunas familias de los 28 municipios afectados por el sismo pudieran optar por su vivienda nueva en localidades del Quindío, entre ellas Montenegro.

“Vinieron ciudadanos de otras regiones del país y se sintió el tema, no considero que sea un aspecto negativo pero hubo un impacto social, aunque el municipio es muy cívico y en ese momento entendió el esquema”.

Él no olvida cómo fue ese día. “Estaba almorzando en el tercer piso de una casa en Montenegro cuando empezó a temblar espantoso; fue impresionante escuchar rugir la tierra y al bajar al primer piso ver cómo se movía el pavimento en forma de olas”.

El exmandatario, más conocido como el Mono Pava, aseguró que después corrió hasta la sede de la estación de Policía y manejó una de las camionetas para sacar heridos de los barrios Chica y Caldas, dos de los más afectados, para luego seguir con los 15 sectores que estaban al borde de la cañada.

El municipio en ese momento reportó 37 muertos y más de 60 heridos, una alcaldía inhabitable, igual que el hospital y el ancianato municipal, que se tuvieron que hacer de nuevo. “Se hacía una ronda por la noche y veíamos las puertas abiertas de las casas, lo que significaba el temor y la angustia de la gente”, Dijo Pava Pava.

En Córdoba, la tranquilidad fue la más afectada

Aunque no fue el municipio más afectado, Córdoba fue el epicentro del terremoto. Ricardo Mejía González, era el alcalde allí en 1999 y aseguró que la localidad no sufrió daños materiales tan graves, ya que muchas de sus construcciones eran de guadua y bahareque, pero sí hubo una gran cantidad de viviendas agrietadas y temores por las réplicas que se presentaron por más de una semana.

“Yo estaba en la alcaldía e iba a almorzar cuando se dio el movimiento sísmico. Me acompañaba un empleado y nos pusimos a mirar cómo se caía la torre de la iglesia, ahí me di cuenta que no era un simple temblor, además pensé que me iba a morir porque estaba en una construcción muy vieja”.

Ricardo recuerda que acudió a ubicar a su mamá y a su hijo. “Luego me fui a caminar el pueblo y veía a la gente muy preocupada. Subí a la plaza, hasta donde llegó la comunidad, que pasó otro gran susto con una réplica muy fuerte”.

Para ese momento Córdoba tenía entre 8 o 10 mil habitantes, de los cuales solo fallecieron dos en la zona rural y no hubo heridos. Según Mejía González, al frente de la alcaldía vivieron una tarde desagradable porque llovió, no había energía y la gente no quería volver a sus viviendas.

Las estructura más afectada fue la planta del acueducto municipal, pero para Ricardo la mayor afectación fue a la comunidad que decía ‘al miedo no le han puesto pantalones’”.

“Quimbaya estaba un poco preparado”: Carlos A. Restrepo

Carlos Antonio Restrepo, quien gobernaba en Quimbaya en el momento del terremoto,  dijo que una de las primeras gestiones que realizó —antes de la tragedia— fue  un plan de contingencia.

“Cuando me posicioné encontré unas anormalidades y zonas de alto riesgo, por eso, el 12 de diciembre de 1998 se hizo un simulacro con los habitantes que estaban en zonas de alto riesgo y en ese momento me dijeron loco”.

Sobre lo vivido, Restrepo dijo que ese día tuvo una cita con extranjeros y se movilizaba hacia Quimbaya, cuando los barrancos a los lados de la carretera trataron de juntarse y le pidió al conductor que parara. “Al llegar al municipio, lo primero que vi fue que el barrio Buenavista se había desbancado y las casas estaban tapadas”.

Gracias al plan de contingencia, solo se presentó un muerto y 37 heridos, que se atendieron con organismos de Cartago.

Explicó que en medio de la situación se desencadenó un tema de seguridad. “Empezaron a surgir los atracos y solo tenía 25 policías, pero organicé un consejo de seguridad para enfrentar la situación”, dijo el exalcalde.

Señaló que en el comercio se sintió este fenómeno y los dueños manifestaron que cerrarían los negocios. “Les dije que si lo hacían los expropiaría, porque no podían desabastecer el municipio”.

Fuente: cronicadelquindio.com