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Cadena perpetua para 29 exmilitares por crímenes de la dictadura argentina

“Van a tener que controlar sus emociones”, les pidió el presidente del Tribunal Federal Oral 5 (TOF) 5, Daniel Obligado, a los familiares de las víctimas de los marinos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el campo de concentración por el que pasaron más de 5.000 personas, en su mayoría desaparecidas. Y una vez que impartió esa orden, comenzó a leerse la sentencia del juicio más largo por violaciones a los derechos humanos cometidas entre 1976 y 1983. El TOF 5 condenó nuevamente a cadena perpetua a los excapitanes Alfredo Astiz, alias ‘Ángel de la muerte’, y Jorge Acosta, dos de los símbolos de la tenebrosa represión perpetrada en ese centro clandestino ubicado en la avenida del Libertador, una de las más transitadas de la ciudad de Buenos Aires, y a pocas manzanas del estadio de River Plate, la sede del Mundial de fútbol de 1978, desde donde llegaban a los cautivos los gritos de “gol”.

El tribunal impartió la misma sentencia a 29 represores, entre ellos Randolfo Agusti Scacchi, Juan Antonio Azic y Ricardo Miguel Cavallo. A su vez, dispuso condenas entre 8 y 24 años de prisión a 19 imputados. La más alta de ese grupo la recibió el “partero” de la ESMA”, Jorge Luis Magnacco. Seis marinos fueron absueltos. Julio Poch fue el único de los pilotos de los “vuelos de la muerte” en los que se arrojaba a los detenidos al mar desde el aire que recibió ese beneficio. Se trata del tercer y más importante juicio realizado por lo ocurrido en la ESMA. Tuvieron que pasar cinco años para llegar a los dictámenes. En este lustro fallecieron 14 de los 68 acusados, asumió un Gobierno de centroderecha , poco afecto a discutir el pasado, y una movilización popular detuvo un intento del Tribunal Supremo de beneficiar a los militares ya condenados con reducción de penas.  La fiscalía había reclamado cadena perpetua para 52 de los 54 marinos sentados en el banquillo de los acusados por la suerte que corrieron 789 hombres y mujeres. El juicio, en el que por primera vez testimoniaron muchos supervivientes de la ESMA, apuntó también a analizar la complicidad civil con la dictadura militar. El exsecretario de Hacienda Juan Aleman fue sin embargo absuelto. A lo largo de las sesiones, el tribunal pudo conocer el papel de los medios de comunicación no solo en apoyo del régimen castrense, sino en la fabulación de artículos.

El fantasma del enemigo interno
La ‘megacausa’ ESMA III llega a su fin en un momento sensible de la política argentina, cuando el Ministerio de Seguridad vuelve agitar el fantasma de un “enemigo interno” para abordar conflictos sociales. Un joven fue asesinado en la Patagonia el pasado domingo por el integrante de un grupo de élite de la Prefectura en el marco las ocupaciones de tierra que consideran propias grupos de la comunidad originaria mapuche. La ministra Patricia Bullrich defendió la actuación de las fuerzas de seguridad con palabras que parecieron venir de los tiempos oscuros. “El juez necesitará elementos probatorios, nosotros no. Nosotros no tenemos que probar lo que hacen las fuerzas de seguridad”, dijo Bullrich.

Semanas antes, Astiz, al formular su alegato ante el TOF 5, aseguró que su actuación en los años 70 se emparenta con la del Estado en el presente contra los mapuches.  “Han aparecido en el sur de nuestro territorio movimientos secesionistas que escudándose en ficticias reivindicaciones ancestrales pretenden crear una nación independiente apropiándose de parte de nuestro territorio”, dijo el también alias ‘Ángel Rubio’, involucrado en las desapariciones de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, y la adolescente sueca Dagmar Hagelin. “Los sesudos pensadores de hoy se dieron cuenta ahora de que la guerra contra el terrorismo no se gana, es una guerra sin tiempo”, afirmó también Astiz, sin un ápice de arrepentimiento.

DIARIOCORDOBA